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¡Perdón!

Perdonar reduce el temor al rechazo, engaño, abandono; por lo tanto, incrementa la confianza en sí mismo y libera al individuo del rencor.

El perdón limpia asuntos inconclusos y cierra episodios dolorosos que roban energía, capacidad y afectan el rendimiento personal.
Tanto la persona que pide perdón como la que perdona, consiguen una paz interior que es muy difícil de conseguir por otros medios, por lo que conviene practicarlo siempre que sea necesario.
Perdonar no es tan fácil como parece.
Evidentemente, hay que practicarlo de corazón, porque, de lo contrario, no sirve de nada. Pedir perdón y perdonar deben ser actos puros para que la conciencia quede tranquila. Si no lo son, no sirve de nada, y no conseguirás ninguna mejora.

Cómo pedir perdón en 4 pasos:

  • Paso 1: Admitir tu parte, aceptar la responsabilidad de nuestros actos y que estos han causado algún tipo de dolor o malestar en otra persona, es el primer paso. 
  • Paso 2: Pedir disculpas, pero es importante decirlas de corazón. Es fácil darse cuenta de cuando se trata de una disculpa vacía cuando lo oyen. Una verdadera disculpa no es “Lo siento, sé que estás molesto”. Una verdadera y auténtica disculpa es aquella en la que se dice “Lo siento, porque mi mala acción (o palabras) te han causado daño. Reconozco que sientes dolor debido a lo que hice (o dije)”.
  • Paso 3: Si quieres ser perdonado, pregunta cómo arreglar el error. Si la otra persona ve que tienes buena intención y deseos de solucionar lo ocurrido, es mucho más probable que te ofrezca su perdón, pues verá que hay un sincero arrepentimiento.
  • Paso 4: Práctica, no te ocultes bajo una capa de orgullo, pues el orgullo es una carga muy pesada. Si has dicho o hecho algo ofensivo, discúlpate, y hazlo en todas las ocasiones que debas hacerlo, no lo postergues. 

¡Practica el perdón siempre que puedas!