Sabemos que la vejez es una etapa de constantes cambios en todas las áreas (física, fisiológica, psicológica, social… autonomía, identidad, etc.) las personas mayores se ven  sujetos a modificaciones a las que muchas veces se resisten a aceptar; de ahí el planteamiento de que es necesario y muy importante hacer psicopedagogía en ésta etapa.

El aprendizaje es una constante en nuestras vidas y en ésta etapa se ha de valorar que a pesar de existir una disminución de las capacidades físicas, fisiológicas y cognitivas existe otro potencial que lo compensa que es “la experiencia”, numerosos estudios han demostrado que lo que más afecta la capacidad de aprendizaje, no son tanto los cambios físicos y mentales, sino el miedo a fallar y el temor al ridículo.

Es decir que, desde la psicopedagogía, estos aspectos se han de  tener muy en cuenta a la hora impartir o enseñar a los adultos mayores nuevos aprendizajes, se ha de utilizar un formato de comunicación acorde a su edad y digno, ya que la tendencia es a tratarlos como niños sin tener en cuenta el bagaje que tienen; es necesario utilizar estrategias y la motivación adecuada de acuerdo a sus necesidades e intereses contextualizadas en el momento y lugar que se imparte un proceso de enseñanza-aprendizaje.