Adultos

“Tú eliges hacia dónde y tú decides hasta cuándo, porque tu camino es un asunto exclusivamente tuyo”
Jorge Bucay

Atiende a Adultos - Cecilia ClementeReorganización Emocional en la Adultez. Etapa de evaluación, te giras y observas como ha transcurrido tu vida, a veces sigues sumando, pero otras te ves obligado a parar y hacer un cambio porque no estás bien; podemos profundizar en el conocimiento de uno mismo, liberarnos de “mochilas” del pasado, explorar al máximo nuestras capacidades y recursos, mejorar nuestra autoestima, aprender a vivir centrados en el presente, así cómo aprender nuestros propios recursos de afrontamiento y, en definitiva, podemos sentirnos mejor y resolver conflictos de forma fluida.

ALGUNAS HABILIDADES QUE PODEMOS REEDUCAR CON REORGANIZACION EMOCIONAL

  • Potenciar la percepción con todos los sentidos nos permitirá abrir la mente y disfrutar de un sinfín de detalles que pasmos por alto.

La palabra disfrutar no casualmente viene de la palabra fruto. Disfrutar quiere decir tomar del árbol de la vida sus más preciados frutos y saborearlos; saborear el hecho de vivir.
Jorge Bucay

  • Gestión de emociones. La identificación de nuestras emociones así como su correcta elaboración y familiarización con ellas nos ayuda a no acumular dolores y desarrollar emociones más sanas.
  • Identificación y reorientación de pensamientos automáticos des-adaptativos, negativos que nos llevan a respuestas similares. Sustitución por otros más adaptativos y positivos que nos den resultados más satisfactorios.

“Vivimos atrapados en nuestros propios límites autoimpuestos. Es nuestra propia mente la que genera la prisión en la que permanecemos encerrados.”
ARMANDO NOUGUÉS

  • Resolución de problemas y toma de decisiones. Una visión con perspectiva nos permite relativizar y tener una visión más real acerca del problema y por tanto a tomar decisiones con mayor eficacia personal.En ésta etapa podemos aprender a desarrollar una adecuada: Resiliencia, “Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva
  • Gestionar el estrés → es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación, que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que repercute en el organismo y provoca la aparición de ciertos síntomas que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano.
    Algunos ejemplos son: los olvidos, nerviosismo y falta de concentración; excesiva autocrítica, confusión, miedo, preocupación por el futuro o excesivo temor al fracaso. Puede presentarse dificultad en el habla, rechinar de dientes o tensión en las mandíbulas; trato brusco a los demás, aumento del consumo de tabaco, alcohol u otras drogas, aumento o disminución del apetito, dolor de cabeza, perturbaciones del sueño, entre otros síntomas.
  • Vivir centrado en el presente→ a menudo pensamos en nuestro pasado, llegando a deprimirnos, o en nuestro futuro, hasta alcanzar cotas altas de ansiedad y nos perdemos ese regalo que es nuestro PRESENTE el único momento de nuestras vidas donde podemos actuar. Trabaja el presente de tus sentidos, aprende a conectar con el AHORA.
  • Entrenamiento en habilidades sociales, como empatía, comunicación o asertividad. ¿Por qué digo “si” cuando quiero decir “no”?…
  • Desarrollo de autoestima, la autoestima es una necesidad humana fundamental, hay que revisar los logros hasta el ahora.

Si has decidido reorganizar tu vida prepárate para encontrarte contigo mismo, amarte y aceptarte…

“Si yo no pienso en mí, quién lo hará…
…Si pienso en mi, quién soy”
Autoestima y egoísmo son tomados generalmente como términos antagónicos, aunque ambos comparte un significado muy emparentado: la idea de quererse, valorarse, reconocerse y ocuparse de sí mismo.
Sabemos dónde está cada cosa y cada persona que queremos, pero muchas veces no sabemos dónde estamos nosotros. Nos hemos olvidado de nuestro lugar en el mundo. Podemos ubicar rápidamente el lugar de los demás, el lugar que los demás tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el lugar que nosostros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cuál es el lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.
Nos gusta enunciar que no podríamos vivir sin algunos seres queridos. Yo propongo hacer nuestra la irónica frase con la que sintetizo mi real vínculo conmigo: No puedo vivir sin mí.
Jorge Bucay